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¿Qué lecciones de los coronavirus que debemos aprender? Estamos todos confinados. De golpe y porrazo el mundo se ha paralizado y ni la serie Black Mirror habría podido reproducir una situación semejante: un virus devastador de origen incierto que se propaga con un suspiro y que ha provocado que los gobiernos de TODOS los países del mundo decretaran la orden de confinamiento de millones personas.

Y millones de personas hemos obedecido.

Lejos de amedrentarnos, debemos tomarnos esta crisis como un EXPERIMENTO UNIVERSAL cuyos resultados hay que poner en práctica inmediatamente si no queremos pasarnos la vida en cuarentena Se trata de 6 lecciones que implican un CAMBIO de conciencia radical, para convertirnos en ciudadanos verdaderamente exigentes con nuestros gobiernos, críticos con nuestras empresas y responsables de nuestras acciones.

✔️ Lección 1: Hay que hacer caso a los científicos

egún la America Society of Microbiology, esta pandemia mundial ya fue predicha en 2007 cuando un grupo de científicos explicaba en un artículo de Clinical Microbiology Review que el tráfico de animales exóticos en el sur de China y ciertas prácticas extremas en algunos laboratorios con SARS eran una bomba de relojería. En palabras textuales, decían esto:

  • “La presencia de un gran reservorio de virus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, junto con la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China, es una bomba de relojería. No debe ignorarse la posibilidad de que el SARS y otros nuevos virus reaparezcan en animales o laboratorios y, por consiguiente, es necesario estar preparado”.

Sin embargo, cuando fue detectado el primer brote en Wuhan y se advirtió del riesgo que entrañaba el COVID-19, de forma altiva, los gobiernos del hasta ahora llamado “primer mundo”, uno a uno, fueron ignorando o restando importancia a su gravedad, hasta que el número de muertes se disparó.

Si hemos acatado de forma obediente medidas tan radicales como paralizar la economía mundial de la noche a la mañana, ¿por qué somos tan perezosos en tomar medidas radicales para detener la destrucción del planeta? En noviembre de 2019, más de 11.000 científicos de todo el mundo advirtieron en la revista Bioscience que es inevitable “un sufrimiento humano sin par” a menos que haya cambios radicales en la actividad humana para reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros factores que contribuyen al cambio climático.

¿Seremos capaces los seres humanos de dejar de mirar embobados lo que dicen los científicos y considerar que tenemos que cambiar nuestro modelo de producción y de consumo? ¿Y exigir a quienes nos gobiernan y abastecen que también tienen que actuar?

✔️Lección 2: Si destruimos el hábitat natural, el riesgo de infecciones se multiplica

¿Si se talan árboles hay más peligro de que un virus nos infecte? Pues tirando del hilo veréis que MUCHÍSIMO Los virus son elementos de una simpleza increíble trocitos de material genético (ARN o ADN) que fabrican proteínas y necesitan células para poderse multiplicar. O sea, algo así como un molde industrial (el ADN) que fabrica un utensilio (la proteína) y necesita una máquina para hacer muchas unidades (la célula). En el caso del coronavirus, el “utensilio” que fabrica es una proteína destructora que impide la entrada de oxígeno en los alveolos pulmonares provocando asfixia

Pero los virus no pueden usar cualquier máquina, es decir, no pueden aterrizar en todo tipo de células, y muchas veces algunos de ellos no pueden infectar a los humanos, sino que necesitan otros huéspedes..

Si se talan los bosques y desaparece el hábitat, la probabilidad de contacto de un huésped infectado con humanos, es superior.

Científicos de la universidad de Berkeley han desvelado que los murciélagos son el mejor huésped de los virus,y pueden fácilmente infectar a otras especies. En condiciones normales, con bosques frondosos y animales salvajes, los parásitos como los coronavirus no nos afectarían. Primero, porque no son “enfermedades humanas”, y segundo porque no es probable toparnos con animales salvajes huéspedes. Sin embargo, si se talan los bosques y desaparece el hábitat, la probabilidad de contacto, y por tanto, de infección, es muy superior. Se cree que el COV-19 vino a partir del pangolín, un curioso mamífero con cuya carne se trafica en China.

Otros ejemplos similares que os sonarán son el devastador brote de ébola en África (2013-2015) a través de murciélagos frutales desplazados por la tala de árboles,o el de malaria en Malasia (2002) através de monos debido a la expansión de plantaciones de palma .

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